El reto de la innovación.

Al entrevistar a directivos de la organización y preguntarles por lo que buscan de su empresa, la mayoría coincide en una característica: Innovación.

 La mejor manera para potenciar la innovación en una organización es motivando a la participación de todo el personal en la empresa.

La mejor manera para potenciar la innovación en una organización es motivando a la participación de todo el personal en la empresa.

Parece ser una ley de la vida en las empresas, quien no innova, no puede asegurar a largo plazo su permanencia en el mercado, sin embargo, cuando analizamos las estrategias que están realizando las organizaciones podemos identificar que innovación es precisamente uno de los últimos tópicos a tocar en reuniones de todo tipo, incluso las de planificación estratégica.

Dentro de la empresa es como vivir una ironía, queremos por un lado innovar y tener un conjunto de características diferenciadoras del resto de nuestros competidores, pero por otro, nos esforzamos en cumplir las reglas y procesos establecidos a un grado tal que cortamos la posibilidad de mejorar e innovar.

El error que solemos cometer es limitar la participación de los colaboradores en la mejora e innovación de la empresa, solemos dar instrucciones de cómo debe ejecutarse el trabajo a detalle, y como jefes de área tendemos a limitar la generación de propuestas del colaborador por el hecho de mantener controlado el proceso. Si bien, un proceso debe tener controles, no significa que toda la energía deba ponerse en ellos, o que las propuestas signifiquen romper o violar dichos controles.

La mejor manera para potenciar la innovación en una organización es motivando a la participación de todo el personal en la empresa. Con la metodología Ki Wo TsukauⓇ trabajamos en un proceso para iniciar la innovación que involucra cuatro grandes fases:

1.     Concientización. Trabajamos con todos los colaboradores en hacerlos partícipes con su opinión, haciendo notar que lo que digan cuenta, y que existe un método para generar aprendizaje y resultados de sus propuestas.

2.     Apertura. Una vez que el colaborador está empoderado, es cuando promovemos la participación sin restricciones, esto tiene como finalidad iniciar al colaborador en el proceso de aprendizaje para proponer, redactar y presentar sus propuestas de manera clara y legible.

3.     Generación. Una vez que el colaborador ha vivido el proceso, gana confianza y comienza a probar nuevas posibilidades en su propuesta. En este momento cobra demasiada importancia el seguimiento y asesoría que sus compañeros puedan brindarle para ayudar a construir propuestas de mayor impacto.

4.     Enfoque. Cuando la organización en su totalidad ha transcurrido por las fases anteriores, es entonces cuando se puede enfocar a los participantes y sus propuestas a las necesidades de la empresa, tales como, la innovación, puesto que ya han experimentado y logrado resultados, les es más fácil adaptarse a la dirección que establezca la alta dirección.

De esta manera podemos darnos cuenta que solemos comenzar por la última fase, deseamos innovación y la pedimos a gritos, pero no nos damos a la tarea de formar y desarrollar al personal para que estén listos.

El reto que toda organización debe vencer para innovar es simple, pero requiere de compromiso. Debemos ser capaces de escuchar a nuestra gente.

Juan Manuel González

KWT Consulting